
Por David Pulido
El Instituto Nacional de Antropología e Historia dio a conocer el hallazgo de un conjunto de pinturas rupestres y petrograbados de gran antigüedad en Hidalgo, y subrayó que su conservación fue un factor determinante en la modificación del trazo del Tren de Pasajeros México–Querétaro.
Las manifestaciones fueron localizadas en el sitio conocido como El Venado, entre los municipios de Atotonilco de Tula y Tepeji del Río de Ocampo, donde especialistas identificaron al menos 16 elementos gráficos que podrían datar desde la prehistoria —más de 4 mil años— hasta el periodo Posclásico (900–1521 d.C.).
De acuerdo con el INAH, las figuras incluyen representaciones humanas, animales y símbolos de posible carácter ritual o religioso, algunas asociadas a deidades como Tláloc. Los trazos fueron elaborados con pigmentos minerales y técnicas como el puntillismo, y pese al paso del tiempo, varias de las piezas mantienen condiciones que permiten su análisis detallado.

El instituto destacó que este descubrimiento amplía el conocimiento sobre las culturas que habitaron la región de Tula, al aportar evidencia sobre su cosmovisión, prácticas simbólicas y relación con el entorno natural.
Uno de los aspectos más relevantes, enfatizó el INAH, fue la decisión de ajustar la ruta del proyecto ferroviario en 2025 para evitar daños al sitio, luego de determinar que las pinturas no podían ser trasladadas. Esta medida, lograda mediante coordinación institucional, permitió proteger el patrimonio sin frenar la obra.
Finalmente, el organismo informó que ya se realizó el registro técnico de los vestigios mediante fotografía y fotogrametría, lo que facilitará estudios comparativos para precisar su antigüedad y significado, reiterando la necesidad de integrar la protección del patrimonio cultural en proyectos de infraestructura.
