
Por Karla García
Las autoridades de Hidalgo defendieron la intervención de los cuerpos de seguridad en la marcha del 8 de marzo en Pachuca, argumentando que su actuación evitó incidentes mayores.
En conferencia de prensa, funcionarios señalaron que un grupo reducido de manifestantes, presuntamente con participación de personas de otros estados, generó actos de violencia, además de afirmar que las fuerzas de seguridad solo “resistieron y contuvieron” sin responder con agresiones.
La presencia de policías hombres se justificó por el retiro de vallas de seguridad, lo que supuestamente puso en riesgo el orden público.
Durante la protesta, se reportaron daños en edificios y monumentos como el Palacio de Gobierno, Plaza Juárez y el Reloj Monumental.
Tres hombres fueron detenidos: dos durante la marcha y uno más al día siguiente por vandalismo.
También se localizaron siete mujeres reportadas como desaparecidas y se confirmó que 20 policías mujeres resultaron lesionadas.
Aunque activistas denunciaron agresiones por parte de policías hombres, las autoridades aseguraron que su personal solo resguardó la seguridad y que la Comisión de Derechos Humanos supervisó el operativo.
Sin embargo, organizaciones feministas y periodistas documentaron posibles abusos por parte de los agentes.
