
Por Karla García
El Congreso de Hidalgo se sumó a la aprobación del denominado “Plan B” de la reforma electoral, promovido a nivel federal por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, con lo que ya son al menos 18 legislaturas estatales que respaldan el proyecto.
A nivel nacional, la iniciativa fue avalada en la Cámara de Diputados con 343 votos a favor por parte del bloque oficialista —encabezado por Morena— y sus aliados, incluido Movimiento Ciudadano, mientras que Partido Acción Nacional y Partido Revolucionario Institucional votaron en contra, al considerar que la reforma carece de cambios estructurales y podría debilitar los contrapesos institucionales.
En Hidalgo, la aprobación se realizó por la vía rápida, luego de que el dictamen fuera turnado durante la madrugada y discutido el mismo día por el pleno, donde la mayoría legislativa de Morena avaló las modificaciones sin contratiempos.
La reforma contempla cambios a los artículos 115, 116 y 134 de la Constitución, entre los que destacan la reducción de sindicaturas a una por ayuntamiento, así como la disminución del número de regidores. También establece límites al gasto de los congresos locales, que no deberán exceder el 0.70 por ciento del presupuesto estatal.
Asimismo, se fija que ningún consejero electoral, magistrado o funcionario de organismos como el Instituto Nacional Electoral o los OPLEs podrá percibir un salario superior al de la titular del Ejecutivo federal.
De acuerdo con el oficialismo, estas medidas permitirían un ahorro estimado de hasta cuatro mil millones de pesos, recursos que serían destinados a proyectos de infraestructura y desarrollo en estados y municipios.
Durante la discusión en el Congreso local, legisladoras de oposición como Claudia Lilia Luna Islas y Montcerrat Hernández Pérez expresaron su rechazo al dictamen; sin embargo, sus posicionamientos no modificaron el resultado final ante la mayoría morenista.
